sábado, 1 de junio de 2013

EL CENTRO, EL DIOS Y LA DESTRUCCIÓN II

               Perdonad, por el retraso, esta vez hemos colgado la historia unos días más tarde ya que estábamos un poco liados con exámenes y trabajos. Ya está llegando el fin de curso!!!
               Y ahora no os haremos esperar más.



            Mientras todo esto ocurría; en el generador; Adian, Modales y Alcalde buscaban la manera en que funcionaba el navío cuando les atacó la Presidenta. Esta vez traía consigo un ejército de políticos corruptos que dejando su cargo habían decidido regirse bajo el poder de la Presidenta. Eran fáciles de derrotar y caían uno tras otro, pero el problema era que no dejaban de aparecer (seguimos sin descubrir donde podían estar escondidos tantos políticos en un solo barco).
            Cuando V-Víper y Alberto consiguieron alcanzar el puente de mando se encontraron con Estheria y Alixan, completamente dispuestas a luchar. Mientras Estheria y V-Víper luchaban; Alixan se batió en duelo contra Alberto, espada contra espada, de igual a igual. Alberto casi no podía aguantar los golpes de tal maestra de la lucha pero sacó fuerzas de flaqueza y contestó a sus impactos.
            Entonces, en un remoto lugar de aquel gigantesco navío, las tres chicas recuperaron el buen juicio. No sabían muy bien donde estaban, solo que Diabólica y Amalia vestían como unas muñecas de trapo y estaban metidas en una gran cuna de madera mientras que Seta estaba plantada en una maceta como si fuese un árbol. Ésta se indignó tanto que, tras salir de la maceta y sacudirse la tierra de las botas, se acercó a N y le dio dos buenas tortas, una del derecho y otra del revés, que le dejó las marcas de su fina mano en ambos lados de la cara, mientras Diabólica y Amalia se habían cambiado esas ridículas ropas y se habían encargado del sapo. La Loka N no pudo soportarlo más y empezó a gritar y a destruirlo todo a puñetazos, pero en un momento de despiste Seta le lanzó unos polvos paralizantes y, mientras N se quedaba en la habitación completamente paralizada y furiosa, Seta se despidió de ella con una sonrisa irónica y se dirigió a cubierta con Amalia y Diabólica.
            La lucha en los camarotes aún no había terminado; Peño y David no sabían qué hacer con J, que seguía congelado, y no tenían ni idea de cómo derrotar a Mario Gross. Pero en un momento de lucidez, a David se le ocurrió una fantástica idea. Convirtió uno de sus gólems en un bloque de roca que, tras pintarlo de amarillo y estamparle una interrogación, colocó sobre la cabeza de Mario Gross. Ella no pudo evitar la tentación por lo que, tras un instante de vacilación, saltó con una cara de plena felicidad y se dio tal golpe en la cabeza que se quedo completamente grogui. Peño y David decidieron atarla para dejar las tonterías aparte y, con ayuda de los gólems de David, llevaron al congelado J al Estrellius donde quedó al cuidado de Emogótica, cuya función había sido vigilar el submarino.
            El combate en el generador era muy intenso. La Presidenta estaba en una clara ventaja ya que contaba con la ayuda de sus múltiples políticos contra los que nuestros héroes casi no daban abasto. Hasta que a la bruja Modales le vino a la mente un conjuro que le venía muy bien e hizo desaparecer a los políticos. Adian aprovechó el momento de distracción para arrebatarle el estuche presidencial y colocarlo en un lugar alto y mientras la Presidenta daba saltitos intentando alcanzarlo, Alcalde se rió de su corta estatura y le recordó el montón de votos nulos que había obtenido en las anteriores elecciones por las bromas pesadas con su verdadero nombre en las papeletas. Esto la hundió tanto que se rindió y ni siquiera hubo que atarla, lo hizo ella misma.
            En el puente de mando, V-Víper y Estheria luchaban con fuerzas igualadas pero, al final, V-Víper decidió utilizar su golpe final, le venganza múltiple, que consistía en devolver todos los ataques recibidos hasta el momento reunidos en uno solo y añadiéndole un plus por la rabia del atacante, este último y poderoso golpe dejó un mal sabor de boca a Estheria que decidió rendirse y dejar de sufrir.
            Mientras, en el palo que atravesaba la vela mayor, Alberto y Alixan continuaban su duelo (¿que cómo llegaron allí? Pues ni remota idea…) Alberto ya casi no se tenía en pie pero con un golpe final tiró al suelo el mandoble de su contrincante. Ella, que ya veía toda su vida pasar por delante de sus ojos, estaba rezando sus últimas plegarias cuando Alberto decidió perdonarle la vida contándolo como un favor que debería devolverle.
            Cuando todas las peleas terminaron, todos se reunieron en el Estrellius y, tras que Alixan diera la orden de no molestar a los intrusos en sus dominios y dejarles continuar su viaje, se dirigieron rumbo a las fosas Marianas. Enseguida llegaron allí y se disponían a perforar la corteza terrestre cuando un enorme león marino de origen rumano les atacó. Esquivaron sus lentos golpes y contraatacaron con todos los misiles del Coronel Peño que no lo hicieron ni la más mínima señal de dolor. Entonces Peño salió con su impecable traje de neopreno y empezó a incordiar al león marino que, cansado de sus tonterías, se lo trago de un bocado. Todos fueron presentes del horrible espectáculo, y lo peor fue que parecía que le había sabido a poco y se acercaba relamiéndose al submarino. De repente, los ojos del león marino se abrieron de golpe y tras cerrase lentamente se desplomó flotando hacía el fondo oceánico. Entonces Peño salió del interior del monstruo contando que su intención había sido que, desde las entrañas del león marino, mover los cables de su cerebro para hacerle caer en un largo y profundo sueño. Y tras esta breve explicación retomaron su viaje al centro de la Tierra.
            

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