Y ahora no os haremos esperar más.
Mientras todo esto ocurría; en el generador; Adian, Modales y Alcalde buscaban
la manera en que funcionaba el navío cuando les atacó la Presidenta. Esta vez
traía consigo un ejército de políticos corruptos que dejando su cargo habían decidido
regirse bajo el poder de la Presidenta. Eran fáciles de derrotar y caían uno
tras otro, pero el problema era que no dejaban de aparecer (seguimos sin
descubrir donde podían estar escondidos tantos políticos en un solo barco).
Cuando
V-Víper y Alberto consiguieron alcanzar el puente de mando se encontraron con
Estheria y Alixan, completamente dispuestas a luchar. Mientras Estheria y
V-Víper luchaban; Alixan se batió en duelo contra Alberto, espada contra
espada, de igual a igual. Alberto casi no podía aguantar los golpes de tal
maestra de la lucha pero sacó fuerzas de flaqueza y contestó a sus impactos.
Entonces,
en un remoto lugar de aquel gigantesco navío, las tres chicas recuperaron el
buen juicio. No sabían muy bien donde estaban, solo que Diabólica y Amalia
vestían como unas muñecas de trapo y estaban metidas en una gran cuna de madera
mientras que Seta estaba plantada en una maceta como si fuese un árbol. Ésta se
indignó tanto que, tras salir de la maceta y sacudirse la tierra de las botas,
se acercó a N y le dio dos buenas tortas, una del derecho y otra del revés, que
le dejó las marcas de su fina mano en ambos lados de la cara, mientras
Diabólica y Amalia se habían cambiado esas ridículas ropas y se habían
encargado del sapo. La Loka N no pudo soportarlo más y empezó a gritar y a
destruirlo todo a puñetazos, pero en un momento de despiste Seta le lanzó unos
polvos paralizantes y, mientras N se quedaba en la habitación completamente
paralizada y furiosa, Seta se despidió de ella con una sonrisa
irónica y se dirigió a cubierta con Amalia y Diabólica.
La
lucha en los camarotes aún no había terminado; Peño y David no sabían qué
hacer con J, que seguía congelado, y no tenían ni idea de cómo derrotar a Mario
Gross. Pero en un momento de lucidez, a David se le ocurrió una fantástica
idea. Convirtió uno de sus gólems en un bloque de roca que, tras pintarlo de
amarillo y estamparle una interrogación, colocó sobre la cabeza de Mario Gross.
Ella no pudo evitar la tentación por lo que, tras un instante de vacilación,
saltó con una cara de plena felicidad y se dio tal golpe en la cabeza que se
quedo completamente grogui. Peño y David decidieron atarla para dejar las
tonterías aparte y, con ayuda de los gólems de David, llevaron al congelado J
al Estrellius donde quedó al cuidado de Emogótica, cuya función había sido
vigilar el submarino.
El
combate en el generador era muy intenso. La Presidenta estaba en una clara ventaja
ya que contaba con la ayuda de sus múltiples políticos contra los que nuestros
héroes casi no daban abasto. Hasta que a la bruja Modales le vino a la mente un
conjuro que le venía muy bien e hizo desaparecer a los políticos. Adian
aprovechó el momento de distracción para arrebatarle el estuche presidencial y
colocarlo en un lugar alto y mientras la Presidenta daba saltitos intentando
alcanzarlo, Alcalde se rió de su corta estatura y le recordó el montón de votos
nulos que había obtenido en las anteriores elecciones por las bromas pesadas
con su verdadero nombre en las papeletas. Esto la hundió tanto que se rindió y
ni siquiera hubo que atarla, lo hizo ella misma.
En
el puente de mando, V-Víper y Estheria luchaban con fuerzas igualadas pero, al
final, V-Víper decidió utilizar su golpe final, le venganza múltiple, que
consistía en devolver todos los ataques recibidos hasta el momento reunidos en
uno solo y añadiéndole un plus por la rabia del atacante, este último y
poderoso golpe dejó un mal sabor de boca a Estheria que decidió rendirse y
dejar de sufrir.
Mientras,
en el palo que atravesaba la vela mayor, Alberto y Alixan continuaban su duelo
(¿que cómo llegaron allí? Pues ni remota idea…) Alberto ya casi no se tenía en
pie pero con un golpe final tiró al suelo el mandoble de su contrincante. Ella,
que ya veía toda su vida pasar por delante de sus ojos, estaba rezando sus
últimas plegarias cuando Alberto decidió perdonarle la vida contándolo como un
favor que debería devolverle.
Cuando
todas las peleas terminaron, todos se reunieron en el Estrellius y, tras que
Alixan diera la orden de no molestar a los intrusos en sus dominios y dejarles
continuar su viaje, se dirigieron rumbo a las fosas Marianas. Enseguida
llegaron allí y se disponían a perforar la corteza terrestre cuando un enorme
león marino de origen rumano les atacó. Esquivaron sus lentos golpes y
contraatacaron con todos los misiles del Coronel Peño que no lo hicieron ni la
más mínima señal de dolor. Entonces Peño salió con su impecable traje de
neopreno y empezó a incordiar al león marino que, cansado de sus tonterías, se
lo trago de un bocado. Todos fueron presentes del horrible espectáculo, y lo
peor fue que parecía que le había sabido a poco y se acercaba relamiéndose al
submarino. De repente, los ojos del león marino se abrieron de golpe y tras
cerrase lentamente se desplomó flotando hacía el fondo oceánico. Entonces Peño
salió del interior del monstruo contando que su intención había sido que, desde
las entrañas del león marino, mover los cables de su cerebro para hacerle caer
en un largo y profundo sueño. Y tras esta breve explicación retomaron su viaje al centro de la Tierra.
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