Y ahora, sin más dilación, nuestra historia!!!
Esta vez os voy a contar una historia repleta de
luchas y aventuras, de misterio e intriga, de amistad y venganza. Os voy a
relatar la “Tercera Gran Guerra”.
Alberto
miraba con furia hacia Valleperdido desde los ventanales de su palacio como un
gran huracán surgido de la nada destruía paso a paso sus tierras. El día había
empezado como otro cualquiera; el Sol brillaba, los niños corrían por las
calles y los aldeanos realizaban sus quehaceres diarios; pero hacia mitad de
tarde un viento huracanado empezó a soplar violentamente llevándose todo a su
paso, aunque por suerte no se había acercado al palacio real de modo que
Alberto decidió cobijarse allí junto con los demás habitantes de Valleperdido.
El
ciclón cesó pasada la medianoche ,tan repentinamente como había aparecido
después de arrasarlo todo. Los aldeanos corrieron hacia los restos de sus casas
entre sollozos impotencia al no haber podido hacer nada por salvarlas mientras
Alberto, junto a su mano derecha en el campo de la investigación Seta,
barrieron la zona donde se había visto desaparecer misteriosamente el huracán.
Allí Seta encontró una preciosa roca de un llamativo color rojo fuego y del
tamaño de una bala de cañón que al entrar en contacto con la piel emanaba una
fuerte corriente de aire que revoleteaba en forma de espiral.
Seta
decidió llevársela a su laboratorio y al día siguiente de madrugada, tras
muchas horas de estudio, les contó entre bostezos lo descubierto. La roca que
al parecer creaba corrientes de aire tenía origen magmático pero estaba
fusionada con otro mineral que no alcanzaba a descubrir, para ello tendrían que
ir al origen de aquella roca, el núcleo terrestre.
Alberto
decidió que el que le había hecho aquello a su pueblo no podía salir de rositas
y que debía vengarse por ello así que llamó a su equipo para reunirse y viajar
al centro de la Tierra, no obstante algunos no pudieron acudir ya que su deber
era ayudar en sus propias aldeas que habían tenido el mismo mal que Valleperdido.
Los
primeros en llegar fueron el Coronel Peño y David ya que el bosque y el valle
de Movera fueron las zonas menos afectadas; y más tarde aparecieron otras tres
caras conocidas; Diabólica, Modales y Alcalde, alegando que querían expiar sus
crímenes siendo héroes. Por último acudieron al encuentro el Orco J, Emogótica
y Amalia junto con el corcel Adian.
Todos
estaban más que dispuestos a viajar al mismísimo núcleo terrestre, pero para
ello primero deberían ir a las fosas Marianas, el lugar más cercano al centro
de la Tierra, desde el cual perforarían la corteza y el manto para adentrarse
en su interior. En ese preciso instante se dieron cuenta de que deberían crear
un artefacto capaz de perforar las rocas más duras y de soportar las más altas
temperaturas.
Así
nació el Estrellius, un submarino con un gran taladro en el morro; construcción
fría como el hielo, resistente como el diamante y ligero y veloz como el
viento.
Cuando
todo estuvo preparado, el submarino zarpó rumbo a las famosas fosas, pero antes
de haber recorrido la primera etapa del camino un extraño aunque magnífico
navío les sorprendió. Era el llamado “Kachimba”, el barco de la Almirante
Alixan, la pirata más temida de los siete mares. Ésta no estaba dispuesta a
dejarlos navegar tranquilamente por sus dominios por lo que junto a su
tripulación Alberto decidió no dejar que ella los abordara, sino hacerlo al
revés.
Cuando
alcanzaron el barco; Alberto les indicó
que se dividiesen en grupos: mientras Seta, Diabólica y Amalia iban a las
bodegas para quedarse con los tesoros (o esconderse, nunca se supo muy bien);
Peño, David y el Orco J fueron a los camarotes; Modales, Alcalde y Adian rumbo
al generador de energía y Alberto y
V-Víper al puente de mando.
El
primer grupo estaba muy asustado y decidieron esconderse, en la bodega había
suficiente bebida y comida variada para sobrevivir varias semanas y muchos
tesoros con piedras preciosas y medallones de oro por lo que era un buen lugar
para esperar a que la batalla cesase, pero también algo importante que debían
proteger las manos avariciosas de sus enemigos.
Entonces
Diabólica divisó algo brillante sobre un tonel de zumo de naranja (¿qué os
creíais, que por ser piratas debían beber ron?); una preciosa diadema de
platino con incrustaciones de diamante, esmeralda y amatista. Cuando se acercó
a cogerla, la terrible y Loka N junto con su sapo Pepe les atacó con su nueva y
mejorada Ralphorium, un arma que volvía estúpido durante unas horas al
objetivo.
Mientras
tanto Peño, David y J registraban los camarotes en busca de enemigos y justo
iban a cesar en sus intentos cuando una gran bola de fuego cayó sobre ellos.
Era Mario Gross; más fuerte, más ágil y con nuevos y poderosos ataques. Entre
ellos se encontraban los proyectiles ígneos y gélidos y los ataques giratorios.
El Orco J la intentó atrapar pero, pese a su elevada altura, Mario Gross le
pasó con un gran salto seguido de un leve planeo tras lo cual le lanzó una bola
de hielo que lo congeló en un abrir y cerrar de ojos.