jueves, 20 de junio de 2013

EL PODER DE LA MENTE II


            Tras el encontronazo de Alberto con el mentalista, la pradera desapareció y el mar invadió todos sus sentidos, estaba en una preciosa costa donde las aguas cristalinas bañaban la arena. Pero ese paraíso de ensueño duró poco ya que la Loka N junto con su sapo Pepe venía dispuesta a derrotar a nuestro héroe. Alberto saco su arco y disparó cuatro flechas con tal destreza que las clavó en las cuatro patas del sapo anclándolo al suelo e impidiéndole moverse. Pero esa no era la última baza de N.
            Ésta bajó de su montura y sacó su Ralphorium con el cual disparó a Alberto. Nuestro héroe lo esquivó fácilmente y con un su espada y un giró de muñeca partió en dos mitades perfecta al Ralphorium y de paso dividió en dos a N. Pero de su sanguinolento cuerpo salieron unos tentáculos que se unieron entre sí volviendo a unir las dos partes, proceso que casi hizo vomitar a Alberto, tras lo que se levantó y se zambulló en el mar.
            En cuanto la superficie del mar se hubo tranquilizado de nuevo, N volvió a romperla al salir de ella montada en su nueva máquina, “Dani J 2.0” El robot comenzó a lanzar chorros de una sustancia corrosiva (era fácil de adivinar que lo era porque allí donde caía la arena se disolvía) Alberto iba dando saltos evitando como podía los charcos corrosivos hasta que se dio cuenta de un detalle que había pasado por alto, la máquina tenía un cable que salía de su espalda y se internaba en el mar. Éste solo tuvo que cortarlo para dejar al robot sin energía y derrotar a N.
            Cuando los dos vencidos desaparecieron, en su lugar Alberto encontró la segunda piedra; un zafiro de formas angulosas con un pitufo tallado en su superficie; sonrió sin poder evitarlo, era obvio que Pitufina se encontraba en aquella gema.
            Mientras tanto, en Valleperdido, los cuatro lacayos del mentalista se divertían destruyéndolo todo y riéndose de Emogótica y J que no podían hacer nada al respecto, ojalá llegarán pronto Alixan y las 4 fashion. Y así fue, en cuanto bajaron del barco por el cual habían navegado por el río Insulíndico hasta allí, las tornas empezaron a volverse. Los nuevos defensores del valle consiguieron acorralarlos fácilmente y éstos, al ver que no las tenían todas consigo, decidieron tomar medidas drásticas y destruir la prisión liberando así a Modales, Alcalde y Jareño, esperaban que se aliasen al bando del mal pero, ¿qué bando apoyarían?  
            Volviendo al mundo espiritual, Alberto se encontraba junto a una cascada que reconoció al instante, era el lugar donde habían conocido a Amalia y V-Víper. Se temía lo peor, pero nada podía ser más horrible que lo estaba a punto de suceder. V-Víper salió de detrás de la cascada con un extraño brillo en los ojos y se preparó para el combate. Alberto no se lo podía creer, ¡una de sus mejores amigas estaba dispuesta a matarlo! Nuestro héroe no quería herir a V-Víper por lo que solo esquivaba sus golpes, pero se dio cuenta de que así no iba a conseguir nada; esa no era la auténtica V-Víper, ella estaba encerrada dentro de una de esas repugnantes piedras y para liberarla debía vencer a esa farsante. Así que decidió utilizar una de sus nuevas técnicas, “los Colmillos de Lobo”, que liberaban un aliento helado que congelaba todo lo que entraba en contacto con él. Tras este movimiento; V-Víper cayó al suelo cubierta por completo de escarcha.
            Pero Alberto tenía el presentimiento de que aquello aún no había acabado, y tenía toda la razón. El cuerpo inerte de V-Víper se resquebrajó como si se tratase de una simple envoltura de papel y una gigantesca araña negra y deforma salió de su interior. El monstruo comenzó a lanzar redes por todas direcciones, las cuales Alberto tenía que cortar a tajos para no quedarse atrapado. Alberto empezó a lanzar estocadas a las patas del arácnido arrancándole algunas de estas pero enseguida se regeneraba con un grito agudo e histérico. Entonces Alberto recordó de pronto que V-Víper les tenía una fobia inimaginable a las hormigas y que el destino le había hecho caer sobre un hormiguero así que de un puñado cogió unas cuantas y las lanzó a la cara del monstruo. Éste lanzó un aullido agonizante y Alberto aprovechó para atravesar su cabeza de abajo a arriba con su espada. Así obtuvo su tercera piedra, un diamante que brillaba con los colores del arcoíris y que tenía un precioso cuerno en espiral inscrito.
            Mientras Alberto guardaba a la piedra de Amalia en su bolsa, el suelo se desvaneció a sus pies y en su lugar apareció una gran pista de baile llena de focos y luces de colores. Allí, bailando en mitad de la sala, estaban Mar y Laura coqueteando entre risas con un chico bastante musculoso y de bellas facciones. Éste se giró de repente y al ver a Alberto sus ojos cambiaron por completo y su cuerpo empezó a descomponerse y transformarse. El chico de mirada penetrante fue tomando forma hasta dar lugar a un temible gigante de alas oscuras como la noche completamente armado y listo para luchar.



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