Tras el encontronazo de Alberto con el mentalista, la pradera desapareció y
el mar invadió todos sus sentidos, estaba en una preciosa costa donde las aguas
cristalinas bañaban la arena. Pero ese paraíso de ensueño duró poco ya que la
Loka N junto con su sapo Pepe venía dispuesta a derrotar a nuestro héroe.
Alberto saco su arco y disparó cuatro flechas con tal destreza que las clavó en
las cuatro patas del sapo anclándolo al suelo e impidiéndole moverse. Pero esa
no era la última baza de N.
Ésta bajó de su montura y sacó su
Ralphorium con el cual disparó a Alberto. Nuestro héroe lo esquivó fácilmente y
con un su espada y un giró de muñeca partió en dos mitades perfecta al
Ralphorium y de paso dividió en dos a N. Pero de su sanguinolento cuerpo
salieron unos tentáculos que se unieron entre sí volviendo a unir las dos
partes, proceso que casi hizo vomitar a Alberto, tras lo que se levantó y se
zambulló en el mar.
En cuanto la superficie del mar se
hubo tranquilizado de nuevo, N volvió a romperla al salir de ella montada en su
nueva máquina, “Dani J 2.0” El robot comenzó a lanzar chorros de una sustancia
corrosiva (era fácil de adivinar que lo era porque allí donde caía la arena se
disolvía) Alberto iba dando saltos evitando como podía los charcos corrosivos
hasta que se dio cuenta de un detalle que había pasado por alto, la máquina
tenía un cable que salía de su espalda y se internaba en el mar. Éste solo tuvo
que cortarlo para dejar al robot sin energía y derrotar a N.
Cuando los dos vencidos desaparecieron,
en su lugar Alberto encontró la segunda piedra; un zafiro de formas angulosas
con un pitufo tallado en su superficie; sonrió sin poder evitarlo, era obvio
que Pitufina se encontraba en aquella gema.
Mientras tanto, en Valleperdido, los
cuatro lacayos del mentalista se divertían destruyéndolo todo y riéndose de
Emogótica y J que no podían hacer nada al respecto, ojalá llegarán pronto
Alixan y las 4 fashion. Y así fue, en cuanto bajaron del barco por el cual
habían navegado por el río Insulíndico hasta allí, las tornas empezaron a
volverse. Los nuevos defensores del valle consiguieron acorralarlos fácilmente
y éstos, al ver que no las tenían todas consigo, decidieron tomar medidas
drásticas y destruir la prisión liberando así a Modales, Alcalde y Jareño,
esperaban que se aliasen al bando del mal pero, ¿qué bando apoyarían?
Volviendo al mundo espiritual,
Alberto se encontraba junto a una cascada que reconoció al instante, era el
lugar donde habían conocido a Amalia y V-Víper. Se temía lo peor, pero nada
podía ser más horrible que lo estaba a punto de suceder. V-Víper salió de
detrás de la cascada con un extraño brillo en los ojos y se preparó para el combate.
Alberto no se lo podía creer, ¡una de sus mejores amigas estaba dispuesta a
matarlo! Nuestro héroe no quería herir a V-Víper por lo que solo esquivaba sus
golpes, pero se dio cuenta de que así no iba a conseguir nada; esa no era la
auténtica V-Víper, ella estaba encerrada dentro de una de esas repugnantes
piedras y para liberarla debía vencer a esa farsante. Así que decidió utilizar
una de sus nuevas técnicas, “los Colmillos de Lobo”, que liberaban un aliento
helado que congelaba todo lo que entraba en contacto con él. Tras este
movimiento; V-Víper cayó al suelo cubierta por completo de escarcha.
Pero Alberto tenía el presentimiento
de que aquello aún no había acabado, y tenía toda la razón. El cuerpo inerte de
V-Víper se resquebrajó como si se tratase de una simple envoltura de papel y
una gigantesca araña negra y deforma salió de su interior. El monstruo comenzó
a lanzar redes por todas direcciones, las cuales Alberto tenía que cortar a
tajos para no quedarse atrapado. Alberto empezó a lanzar estocadas a las patas
del arácnido arrancándole algunas de estas pero enseguida se regeneraba con un
grito agudo e histérico. Entonces Alberto recordó de pronto que V-Víper les
tenía una fobia inimaginable a las hormigas y que el destino le había hecho
caer sobre un hormiguero así que de un puñado cogió unas cuantas y las lanzó a
la cara del monstruo. Éste lanzó un aullido agonizante y Alberto aprovechó para
atravesar su cabeza de abajo a arriba con su espada. Así obtuvo su tercera
piedra, un diamante que brillaba con los colores del arcoíris y que tenía un
precioso cuerno en espiral inscrito.
Mientras Alberto guardaba a la
piedra de Amalia en su bolsa, el suelo se desvaneció a sus pies y en su lugar
apareció una gran pista de baile llena de focos y luces de colores. Allí,
bailando en mitad de la sala, estaban Mar y Laura coqueteando entre risas con un chico bastante musculoso y de bellas facciones. Éste se giró de repente y al ver
a Alberto sus ojos cambiaron por completo y su cuerpo empezó a
descomponerse y transformarse. El chico de mirada penetrante fue tomando forma hasta dar lugar a un temible gigante de alas oscuras como la noche completamente armado y listo para luchar.
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