La travesía hacia el centro terrestre fue larga pues las rocas eran muy
resistentes y la distancia muy grande, pero estaban bien preparados con
provisiones abundantes y diferentes juegos de mesa y barajas de cartas (incluso
tenían televisión y videojuegos) Tras una semana de viaje, el perforador
encontró un gran hueco vacío en el centro de la Tierra donde alguien había
construido una pequeña base. Todos, incluido J que por el calor terrestre había
logrado salir de su prisión helada, se pusieron sus trajes térmicos y
comenzaron a investigar. No encontraron ningún rastro de que hubiese humanos
por la zona ni de esas extrañas rocas crea-corrientes pero si unos extraños
seres parecidos a los topos pero de un tamaño considerable.
Éstos
recogían lava de un reguero que había quedado sin solidificar con unos guantes
especiales y los moldeaban hasta obtener la forma de la piedra que habían
encontrado en el ojo del huracán, pero aún faltaba algo, el extraño resplandor
que la hacía única. Siguieron observando durante un largo tiempo hasta
que los topos hubieron llenado una especie de plataforma, que parecía por un
largo túnel hasta la superficie, con esas rocas de magma solidificado. Entonces
los topos se subieron al artefacto y comenzaron el ascenso.
Alberto
y sus colegas se montaron al Estrellius y siguieron a los topos hasta la
superficie. Una vez allí, descubrieron que habían llegado a una especie de isla
desierta con exuberantes y preciosas plantas, Todos estaban concentrados en
seguir a los topos y ensimismados por la belleza del paisaje por lo que no
prestaban mucha atención a sus compañeros. Al pie del camino había un pequeño
riachuelo donde Amalia y Adian se pararon a beber, pero del agua salieron unos
brazos blancuzcos que los atraparon en su abrazo y los llevaron al fondo del
río; nadie pareció darse cuenta. Unos metros más adelante, una montaña de
mangas se elevaba con todo su esplendor y David y Peño se acercaron a ojearlos,
entonces y sin previo aviso una red los atrapó. Un poco más tarde, apareció una
pantalla gigantesca enseñando un videojuego repleto de sangre y muertes, y Emogótica
y J se pararon para probarlo, pero la pantalla brilló con un resplandor
fantasmal y les absorbió a su interior. Poco después V-Víper y Diabólica
corrieron al bosque tras ver unas preciosas deportivas amarillo fosforito y una cinta para el pelo de oro puro. Nadie pareció
darse cuenta de ninguna de estas desapariciones, imaginaos lo concentrados que
estaban, por lo que al final solo quedaron Seta, Alcalde, Modales y Alberto.
Allí,
en lo más profundo del bosque, estaba la
verdadera base del enemigo. Las grandes puertas estaban abiertas por lo que
pudieron entrar sin problemas pero, nada más llegar al interior, se cerraron
con un sonoro golpe. Dentro del castillo había una gigantesca marmita repleta
de un extraño de un líquido al que los topos arrojaban las rocas de magma y
parecía darles su misterioso poder.
Y,
en la cumbre del trono más alto y más magnífico que habían visto nuestros
héroes en todas sus vidas, se situaba el Dios Jareño que con un chasquido de
dedos hizo que sus secuaces les atacaran. Pero esta vez no eran los enemigos
los que les atraparon sino Modales y Alcalde que se habían aliado a Jareño para
ayudarle a ser el Rey de Valleperdido y de paso cumplir su sed de venganza.
Aunque habían sido tratados muy bien por Alberto y su equipo, habían sido
humillados y no podían salir airosos de tal afrenta.
Alcalde
y Modales ataron de pies y manos a Seta y Alberto y se disponían a atacarles
con sus hechizos y golpes de espada cuando una gigantesca moto destruyó la
pared desde fuera y derribó a los dos traidores. La piloto de aquella maravillo
no era otra que Alixan que, tras desatar a Seta y Alberto, le mencionó un
asuntillo de deberle un favor. Al poco tiempo aparecieron las 4 fashion, las
chicas que iban bajo el mando de Alixan, junto a los héroes desaparecidos y
vigilaron a los traidores para que no se atreviesen ni a mover un músculo.
En
ese preciso momento Alberto se dio cuenta de que Jareño se disponía a huir pero
consiguió alcanzarle en el último instante. Jareño desenfundó su espada pero
Alberto no se iba a dejar intimidar después de las emociones de los últimos
días por lo que, con una certera y brutal estocada, le arrebató al arma de las
manos y le obligó a pedir clemencia.
Tras
atar de pies y manos a los tres nuevos convictos y destruir todo rastro de
aquel extraño líquido todos volvieron a Valleperdido donde colaboraron para
reconstruir el valle. En el nuevo Valleperdido incluyeron una prisión donde los
primeros que tuvieron que pagar condena fueron Modales, Alcalde y Jareño;
Alberto había comprendido tal vez un poco tarde que, una cosa es tener fe, y
otra muy distinta ser un estúpido de narices.
El
regidor de Valleperdido le ofreció a su nueva camarada, Alixan, la posibilidad
de ser Alcaide; pero esta la rechazó aclarando que su hogar estaba en la mar y
que robar era su oficio pero que si en algún momento necesitaba una mano amiga,
que no dudase en llamarla, que ella acudiría a ayudar en lo que fuese posible.
Aquella
noche, para recordar la travesía, se hizo un concierto de las mejores bandas y solistas del lugar que alegró los corazones de los aldeanos y, cómo
no, de nuestros héroes.
Una
aclaración, por si no os habíais dado cuenta o no lo habíais entendido y os
quedabais pensando que había pasado con las famosas Mamasuki y Katy, decidieron
cambiar su concierto por éste porque seguramente, sin querer, habrían
fastidiado el día.
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