Aquí llega una segunda entrega de nuestras extrañas historias, a ver que os parece :)
Nos remontamos varios años atrás en el tiempo, cuando nuestros héroes solo eran personas desconocidas y dispersadas y Valleperdido un terreno sin nombre. Nos remontamos a la llamada “Guerra de Colonización”
Nos remontamos varios años atrás en el tiempo, cuando nuestros héroes solo eran personas desconocidas y dispersadas y Valleperdido un terreno sin nombre. Nos remontamos a la llamada “Guerra de Colonización”
Esta
historia transcurre en una tierra inhóspita gobernada por el tirano más cruel
conocido hasta el momento, el Alcalde Maléfico. Sus dominios estaban siempre en
guerra pero, pese a los esfuerzos de los rivales en esta lucha interminable
nadie conseguía derrocarle.
Un
joven, no muy agraciado pero con suficiente fuerza, valor e inteligencia para
llevar a cabo todos sus planes, partió de la villa de Añón dispuesto a luchar
por su patria y recuperar las tierras de sus ancestros. La víspera de su
marcha, su anciano abuelo le cedió el tesoro familiar, una magnífica espada
forjada con acero valyrio, el elemento más codiciado y menos abundante del
lugar. El joven cuyo nombre era Alberto aceptó el arma con gran honor y ésta
consiguió al mejor maestro que había podido conseguir.
Era
un largo camino repleto de peligros que debía afrontar sin perder los nervios.
Cuando parecía que todo estaba en calma aparecieron unos putrefactos goblins
que atacaron sin piedad a nuestro héroe. Parecía que el viaje iba a acabar en
esos momentos y Alberto ya se lamentaba de haberse levantado esa mañana cuando,
aprovechando la confusión del enfrentamiento, una flecha salió silbando de
entre los árboles y se clavó en el cráneo de uno de los enemigos. Otras
siguieron a ésta y cuando todos los goblins estaban tirados sin vida por los
suelos apareció una guerrera junto con su arco de madera forrado de cuero. Ésta
era Elaisa, una arquera fugitiva de corazón noble y gran carácter que decidió
unirse al propósito de Alberto.
Los
dos juntos siguieron su camino hasta el siguiente destino, el valle Movera.
Nada más entrar en el valle fueron arrestados por los hombres del Coronel Peño.
Ellos eran inocentes, ni siquiera habían pisado la zona hasta entonces por lo
que habían sido apresados sin motivo aparente, pero no podían hacer nada porque
contradecir a esos hombres no parecía una buena idea.
Una
vez encerrados en la prisión provisional del cuartel fueron torturados por las
agentes Mamasuki y Katy, cuyo trauma consistía en “iluminar” a los maleantes
con sus “fantásticas” voces y cantos. En un momento de lucidez, nuestro héroe
ideó un plan y alagó con bonitos piropos las canciones de los agentes y éstas,
agradecidas, rompieron a lloran alegando que solo querían cantar en un escenario
de verdad y ser estrellas. Así es como nacieron los conciertos anuales de
Valleperdido.
Cuando
todos se dieron cuenta del error cometido al apresarlos el Coronel Peño les
pidió disculpas de corazón. Les explicó que estaba exasperado por culpa de una
criminal llamada V-Víper que se dedicaba
a destrozar la paz del valle y que a raíz de ello sospechaban de todos los que
se acercaban allí. Alberto aceptó su perdón y le contó su historia, al Coronel
Peño se le iluminaron los ojos y con una sonrisa de asentimiento se unió al
grupo, él también quería ser leyenda.
Pero
antes de marcharse fueron a buscar a esa tal V-Víper, a Alberto le había
parecido una buena soldado para su hazaña. La buscaron por todos los
alrededores del pueblo durante horas hasta que a Elaisa se le ocurrió algo
que a nadie se le había pasado por la cabeza, mirar detrás de la cascada del
lago Arcoíris, lugar que no había sido registrado hasta el momento ya que el
Coronel Peño no podía acercarse allí porque su exuberante y larga melena se encrespaba
con la humedad.
Peño
se tragó su orgullo y se adentró en la cueva tras la cascada, al verla allí se
abalanzó sobre ella que, desprevenida, no tenía escapatoria, pero una
majestuosa figura de cuatro patas se interpuso entre los dos y de una cornada
lanzó al Coronel Peño por los aires. Esa figura era Amalia, el unicornio hippie
y la fiel cabalgadura de V-Víper. Peño sin siquiera levantarse utilizó su red
coletil e inmovilizó a las dos maleantes, aunque en seguida tuvo que soltarlas
ya que Alberto había hecho muy buenas migas con V-Víper y le obligó a hacerlo.
Cuando las dos chicas se levantaron del suelo y se sacudieron un poco el polvo
decidieron unirse a la travesía y el grupo, ya más numeroso, se internó en el
“Bosque Macabro”, su siguiente destino.
El
silencio allí era terrorífico y había una tensión indescriptible, como un aire
místico y espiritual, que hacía que nadie se atreviese a emitir ni el más leve
sonido. En mitad de aquella extraña escena apareció la máxima autoridad del
bosque, David “la Piedra”, con aire de malas pulgas y con un ejército de gólems
pétreos y vegetales tras él. Al ser el mayor cargo del bosque, y como sabéis los
líderes se conocen, David y Peño se acercaron y tras chocar el puño se dieron
unas palmadas en la espalda, Resultó que eran colegas y que a David la legión
le cayó bien y la causa le pareció justa con que él y sus gólems también se
unieron a la lucha.
Continuará...
Continuará...
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