Todos pensaban que cruzar el bosque iba a ser pan
comido teniendo al Rey de allí en su bando pero de pronto apareció el orco Fran
dispuesto a hacer pedazos sus sueños. David no iba a dejar que ese engendro
apestoso destrozará sus dominios así que mientras Alberto daba tajos inútiles a
la espalda del orco, él encargo la misión de inmovilizar al enemigo a sus gólems
pétreos. Fran no podía moverse así que David con una sonrisa se le acercó de
frente y le dio un fuerte golpe cabeza contra cabeza que le dejó noqueado (él
era tan duro como una roca, de ahí su seudónimo). Entonces Alberto se fijó en
algo extrañó, una chica de complexión débil estaba sentada sin prácticamente
moverse sobre un gran hongo rojo llameante.
Éste
se acercó a ella y comenzaron charlar, mientras tanto el resto del equipo se
sentó a descansar de tantos sobresaltos. Unos minutos después Alberto volvió
con la chica detrás, parecía bastante tímida. Él había descubierto que se
llamaba Seta (la chica había insistido varias veces en que su nombre era Lidia
pero al ver que no le escuchaba había desistido), que estaba sola y que no
tenía nada que hacer, así que la había nombrado ministra de armas y consumo
setil en su próximo territorio y la había invitado a formar parte de la tropa.
Seta accedió y partieron hacía el último tramo del trayecto.
Una
vez frente a las puertas del castillo se encontraron con la famosa Estheria montada
sobre el lomo de su esplendoroso corcel Adian. Con sus artes oscuras petrificó
a sus enemigos y con una risa maligna ya estaba autoproclamándose vencedora
cuando Mar y Laura, las guerreras danzantes le plantaron cara con sus dotes de
canto y baile. Laura, con bellas piruetas y saltos, la derribó del caballo y
Mar, con sus preciosos y coordinados pasos, la derrotó dejándola inconsciente.
Cuando la pelea concluyó las guerreras danzantes se presentaron y se unieron al
grupo y todos, a excepción de Amalia, se internaron en la morada del Alcalde
Maléfico. Ella se quedó curando las heridas de Adian que, aún siendo del bando
enemigo, le había enamorado a primera vista.
Esquivando
múltiples proyectiles y trampas colocadas sin ningún orden aparente se fueron
acercando a la sala del trono pero una de las trampillas pudo con ellos y como
una gran masa de brazos y piernas cayeron al piso inferior. Allí se encontraron
con el sabio Bryan que les invitó a sentarse, descansar y escuchar una
historia. Bryan les contó las historia de un muchacho esclavo que, con la
intención de huir, escapó de su camastro con tal mala suerte que cayó en la
misma trampa que nuestros héroes y decidió ser libre en el “Laberinto Profundo”
El
grupo de colegas se emocionó con el relato, incluso algunas lagrimillas
resbalaron por las mejillas de las guerreras danzantes, pero Bryan les dijo
apresuradamente que no se preocupasen, que él era muy feliz allí abajo y que no
quería conocer más mundo, pero antes de despedirlos les dio unos consejos para
salir de ese intrincado e inhóspito lugar y les mencionó que no se fiarán de
nadie ya que hasta el ser de apariencia más benévola podía ser un peligroso
enemigo.
Nada
más emprender el viaje por el laberinto se encontraron con un callejón sin
salida y un enemigo a sus espaldas, Funnytica, pero antes de que pudiese tan
siquiera acercarse V-Víper y Elaisa se encargaron de ella con una maestría
impresionante. Nuestros héroes tuvieron que dar media vuelta dejando atrás
todas sus esperanzas de salir de allí, y para colmo apareció otro enemigo al
que enfrentarse. Era la bestia Manolo, que a ninguno la pareció muy malvado, por
lo que el Coronel Peño le tendió unas galletas (de mantequilla, como no), que
por supuesto la bestia devoró en unos instantes.
Manolo
decidió unirse al grupo a cambio de más galletas y además les mostró la manera
más sencilla de salir del laberinto; estiró una mano hacia delante, levantó la
cabeza, gritó y comenzó a correr destruyendo todo lo que se le ponía por delante.
Cuando llegaron hasta el Alcalde Maléfico éste les esperaba con una sonrisa
entre irónicos aplausos, no iba a dejar que una panda de mocosos le arrebatará
sus tierras por lo que llamó a todos sus secuaces, su última esperanza.
Nuestros
héroes se colocaron en un círculo uniendo las espaldas y cada uno se encargó de
uno de sus esbirros. Manolo peleó contra el burraco Dionisio; V-Víper contra su
hermana K-Killer, dotada en las artes ninjas pero con mala suerte al
elegir bando; Elaisa contra la Emogótica,
guerrera de las sombras y líder de los espíritus malignos; Seta contra
Alejandra, la cazarrecompensas; las guerreras danzantes Laura y Mar contra
Rebecca e Irene, instruidas en el arte de la danza guerrera; Peño y David
contra D. Sebastián y Miguelikessi, colegas contra colegas; Y Alberto,
alejándose de los demás, contra el Alcalde Maléfico.
Fue
una lucha encarnizada; las criatura inhumanas lo destrozaron todo, las
doncellas bailarinas de ambos bandos tenían los pies ensangrentados de tanto
bailar y se caían de cansancio y todos y cada uno de los presentes se empleaban
al máximo en lo suyo. Uno a uno fueron cayendo, Dionisio se precipitó al vacío
por un hueco en el suelo que había realizado Manolo en uno de sus arrebatos de
furia, Irene y Rebecca cayeron derrotadas por la lucidez de los pasos de baile
de sus rivales y Emogótica perdió el respeto ante sus propias sombras y
espíritus al sonreír y soltar una carcajada mostrando así un atisbo de
felicidad.
Al
final la pelea se redujo a un par de guerreros completamente agotados apoyados
sobre los restos de pared que había dejado en pie Manolo, y a Alberto y Alcalde
luchando en el centro de la sala. Fue un duelo de espadas muy intenso, se oía
el golpe del metal contra el metal a cada arremetida y la respiración agitada
de los dos combatientes, Alberto atacaba y Alcalde paraba o desviaba los golpes
a la par que respondía, hasta que no pudo más y nuestro héroe de una acometida
rápida y certera le arrebató el arma de las manos que cayó al suelo con un
sonido metálico.
Alcalde
se derrumbó y Alberto le colocó la punta de su estoque bajo la barbilla y
presionando un poco hizo que un finísimo reguero de sangra recorriera su
cuello, Alcalde vio que iba en serio y se dio cuenta que había perdido y que lo
único que podía hacer en esos momentos era rendirse y pedir clemencia.
La
guerra por fin acabó y Alberto se proclamó regidor de las tierras conquistadas,
que sería un lugar de paz y tranquilidad donde todos se sentirían seguros, a
ese maravilloso lugar lo llamó Valleperdido.
Todos
volvieron a su hogar excepto Mamasuki y Katy que se convirtieron en las
cantantes de Valleperdido, Seta que aceptó el puesto que le habían prometido, V-Víper
que se encargaría de la seguridad del valle siendo nombrada Capitana de la
Guardia Oscura, y Alberto, el regidor de aquel valle.
Así
fue como nuestros héroes se conocieron y liberaron a nuestro hogar de las
garras del Alcalde Maléfico. Esta es la historia de la “Guerra de Colonización”.
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