miércoles, 15 de mayo de 2013

EL COMIENZO DE UNA LEYENDA II


            Todos pensaban que cruzar el bosque iba a ser pan comido teniendo al Rey de allí en su bando pero de pronto apareció el orco Fran dispuesto a hacer pedazos sus sueños. David no iba a dejar que ese engendro apestoso destrozará sus dominios así que mientras Alberto daba tajos inútiles a la espalda del orco, él encargo la misión de inmovilizar al enemigo a sus gólems pétreos. Fran no podía moverse así que David con una sonrisa se le acercó de frente y le dio un fuerte golpe cabeza contra cabeza que le dejó noqueado (él era tan duro como una roca, de ahí su seudónimo). Entonces Alberto se fijó en algo extrañó, una chica de complexión débil estaba sentada sin prácticamente moverse sobre un gran hongo rojo llameante.
            Éste se acercó a ella y comenzaron charlar, mientras tanto el resto del equipo se sentó a descansar de tantos sobresaltos. Unos minutos después Alberto volvió con la chica detrás, parecía bastante tímida. Él había descubierto que se llamaba Seta (la chica había insistido varias veces en que su nombre era Lidia pero al ver que no le escuchaba había desistido), que estaba sola y que no tenía nada que hacer, así que la había nombrado ministra de armas y consumo setil en su próximo territorio y la había invitado a formar parte de la tropa. Seta accedió y partieron hacía el último tramo del trayecto.
            Una vez frente a las puertas del castillo se encontraron con la famosa Estheria montada sobre el lomo de su esplendoroso corcel Adian. Con sus artes oscuras petrificó a sus enemigos y con una risa maligna ya estaba autoproclamándose vencedora cuando Mar y Laura, las guerreras danzantes le plantaron cara con sus dotes de canto y baile. Laura, con bellas piruetas y saltos, la derribó del caballo y Mar, con sus preciosos y coordinados pasos, la derrotó dejándola inconsciente. Cuando la pelea concluyó las guerreras danzantes se presentaron y se unieron al grupo y todos, a excepción de Amalia, se internaron en la morada del Alcalde Maléfico. Ella se quedó curando las heridas de Adian que, aún siendo del bando enemigo, le había enamorado a primera vista.
            Esquivando múltiples proyectiles y trampas colocadas sin ningún orden aparente se fueron acercando a la sala del trono pero una de las trampillas pudo con ellos y como una gran masa de brazos y piernas cayeron al piso inferior. Allí se encontraron con el sabio Bryan que les invitó a sentarse, descansar y escuchar una historia. Bryan les contó las historia de un muchacho esclavo que, con la intención de huir, escapó de su camastro con tal mala suerte que cayó en la misma trampa que nuestros héroes y decidió ser libre en el “Laberinto Profundo”
            El grupo de colegas se emocionó con el relato, incluso algunas lagrimillas resbalaron por las mejillas de las guerreras danzantes, pero Bryan les dijo apresuradamente que no se preocupasen, que él era muy feliz allí abajo y que no quería conocer más mundo, pero antes de despedirlos les dio unos consejos para salir de ese intrincado e inhóspito lugar y les mencionó que no se fiarán de nadie ya que hasta el ser de apariencia más benévola podía ser un peligroso enemigo.
            Nada más emprender el viaje por el laberinto se encontraron con un callejón sin salida y un enemigo a sus espaldas, Funnytica, pero antes de que pudiese tan siquiera acercarse V-Víper y Elaisa se encargaron de ella con una maestría impresionante. Nuestros héroes tuvieron que dar media vuelta dejando atrás todas sus esperanzas de salir de allí, y para colmo apareció otro enemigo al que enfrentarse. Era la bestia Manolo, que a ninguno la pareció muy malvado, por lo que el Coronel Peño le tendió unas galletas (de mantequilla, como no), que por supuesto la bestia devoró en unos instantes.
           Manolo decidió unirse al grupo a cambio de más galletas y además les mostró la manera más sencilla de salir del laberinto; estiró una mano hacia delante, levantó la cabeza, gritó y comenzó a correr destruyendo todo lo que se le ponía por delante. Cuando llegaron hasta el Alcalde Maléfico éste les esperaba con una sonrisa entre irónicos aplausos, no iba a dejar que una panda de mocosos le arrebatará sus tierras por lo que llamó a todos sus secuaces, su última esperanza.
            Nuestros héroes se colocaron en un círculo uniendo las espaldas y cada uno se encargó de uno de sus esbirros. Manolo peleó contra el burraco Dionisio; V-Víper contra su hermana K-Killer, dotada en las artes ninjas pero con mala suerte al elegir bando; Elaisa contra la Emogótica, guerrera de las sombras y líder de los espíritus malignos; Seta contra Alejandra, la cazarrecompensas; las guerreras danzantes Laura y Mar contra Rebecca e Irene, instruidas en el arte de la danza guerrera; Peño y David contra D. Sebastián y Miguelikessi, colegas contra colegas; Y Alberto, alejándose de los demás, contra el Alcalde Maléfico.
            Fue una lucha encarnizada; las criatura inhumanas lo destrozaron todo, las doncellas bailarinas de ambos bandos tenían los pies ensangrentados de tanto bailar y se caían de cansancio y todos y cada uno de los presentes se empleaban al máximo en lo suyo. Uno a uno fueron cayendo, Dionisio se precipitó al vacío por un hueco en el suelo que había realizado Manolo en uno de sus arrebatos de furia, Irene y Rebecca cayeron derrotadas por la lucidez de los pasos de baile de sus rivales y Emogótica perdió el respeto ante sus propias sombras y espíritus al sonreír y soltar una carcajada mostrando así un atisbo de felicidad.
            Al final la pelea se redujo a un par de guerreros completamente agotados apoyados sobre los restos de pared que había dejado en pie Manolo, y a Alberto y Alcalde luchando en el centro de la sala. Fue un duelo de espadas muy intenso, se oía el golpe del metal contra el metal a cada arremetida y la respiración agitada de los dos combatientes, Alberto atacaba y Alcalde paraba o desviaba los golpes a la par que respondía, hasta que no pudo más y nuestro héroe de una acometida rápida y certera le arrebató el arma de las manos que cayó al suelo con un sonido metálico.
            Alcalde se derrumbó y Alberto le colocó la punta de su estoque bajo la barbilla y presionando un poco hizo que un finísimo reguero de sangra recorriera su cuello, Alcalde vio que iba en serio y se dio cuenta que había perdido y que lo único que podía hacer en esos momentos era rendirse y pedir clemencia.
            La guerra por fin acabó y Alberto se proclamó regidor de las tierras conquistadas, que sería un lugar de paz y tranquilidad donde todos se sentirían seguros, a ese maravilloso lugar lo llamó Valleperdido.
            Todos volvieron a su hogar excepto Mamasuki y Katy que se convirtieron en las cantantes de Valleperdido, Seta que aceptó el puesto que le habían prometido, V-Víper que se encargaría de la seguridad del valle siendo nombrada Capitana de la Guardia Oscura, y Alberto, el regidor de aquel valle.
            Así fue como nuestros héroes se conocieron y liberaron a nuestro hogar de las garras del Alcalde Maléfico. Esta es la historia de la “Guerra de Colonización”.

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